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Gerardo Adame

Gerardo Antonio Adame Pérez, alumno de la Escuela de Tauromaquia Mexicana, de Aguascalientes (México), y adscrito a la del Patronato de Tauromaquia de la Diputación de Badajoz en intercambio con un alumno de ésta, nació en aquella capital mexicana el 22 de Septiembre de 1992, tiene pues 16 años de edad.

A los dos años, afirma, "comencé a fijarme en los toreros viendo la televisión, se reían de mi cuando los intentaba emular con el primer trapo que me encontraba en casa, y a los ocho años ya comenzó a brotarme en la cabeza la idea de querer ser torero. Comencé a entrenar con el matador de toros mexicano Armando Mora, que después fundó una Escuela en la que estuve cinco meses", me dice Gerardo pensando en los mejores momentos del comienzo de ésta andanza por su tierna vida, cuyo camino aún sigue recorriendo con cada día más ilusión. De aquella Escuela que regentaba Armando Mora pasó a inscribirse a la creada por Carlos Neyla en el año 2005, llamada "Tauromaquia Mexicana".

Para ingresar en ella, asegura, "era imprescindible superar numerosas pruebas de valor enfrentándote a vacas viejas, y dependiendo de como actuaras pasabas a formar parte del alumnado de la misma". "Para que te hagas una idea", señala, "de los 32 aspirantes a pertenecer a ella, solo superamos las pruebas seis, allí permanecí dos años en que una vaca me pegó una cornada muy fuerte en el triángulo de escarpa, yo tenía diez años y con esa edad entré en el limbo de las batas verdes de un hospital de San Luis de Potosí, donde estuve ingresado cerca de tres semanas. Cuando salí de allí comencé a tentar de nuevo en muy contadas ocasiones, porque hasta que no destacabas algo no te daban muchas ocasiones de practicar con los becerros".

De casta le viene al galgo, se suele decir, y así debe ser, porque el tío abuelo de Gerardo, Efrén Adame, fue matador de toros, doctorándose en la Plaza de Toros de San Luis de Potosí, y sus dos hijos, Efrén y Teo, también fueron toreros, "además de mi primo Joselito Adame". "Con éstas raíces", afirma, "yo tengo que ser torero y de los buenos", apostilla ilusionado. Sin embargo, Gerardo ha tenido y tendrá que superar muchos obstáculos a base de seguir manteniendo sus deseos. Es así como a sus once años no podía viajar solo, y "por edad me tenían un tanto marginado, hasta que la Escuela cambió de dirección y pasó a manos del matador de toros Fernando Sánchez Mier, con quién, cuando cumplí los doce años de edad, me regaló un becerro que maté en público, me metió en festivales, becerradas y en encuentros con otras Escuelas Taurinas, a los quince años debuté en Acapulco (México) y un año después, recién cumplido mis 16 años", matiza, "mediante un intercambio de la Escuela "Tauromaquia Mexicana" con la Federación de Escuelas Andaluzas (España), actué en Montoro (Córdoba), el pasado año donde permanecí tres días, obteniendo un destacado éxito, que permitió que tanto las escuelas andaluzas como la de Badajoz, se ofrecieran al director actual de la Escuela Mexicana, el ganadero Claudio Huertas, para pactar un intercambio con otro alumno de por aquí durante un tiempo". "En éste sentido", matiza, "Don Claudio estudió las propuestas y eligió la de Badajoz donde llegué el mes de marzo pasado y donde no me gustaría irme porque me tratan muy bien en todos los aspectos".

"Me alojaron en la Residencia Universitaria "Hernán Cortés", y todos están pendientes de mi y de mis actuaciones. Acudo diariamente a las clases teóricas que ésta Escuela imparte en la Plaza de Toros de Badajoz, he actuado en varios tentaderos y en cuatro novilladas, como ha sido en la plaza portátil de "Corte de Peleas", donde corté dos orejas y rabo; en la fija de Talarrubia, con otras dos orejas; en la de Puebla de Sancho Pérez", una plaza construida en el siglo XIV, "obtuve una oreja, y últimamente en la Plaza de Villaluenga del Rosario (Cádiz)", en la Primera Selección del XV Ciclo de Novilladas en clase práctica, "corté dos orejas y salí a hombros de aquella preciosa y pintoresca plaza, construida piedra a piedra, que me dijeron data del siglo XVII".

"Fue impresionante escuchar los aplausos manados desde el fondo de aquellos riscos  y peñas, presentes en sus imponentes montañas, donde se ubica la Plaza de Toros, y hasta donde se elevaba el eco de los mismos. Cuando me sacaron en volandas por el laberinto de aquellas calles tan estrechas y cuestas sinuosas, me sentía más cerca de la gloria, de la que algún día quiero alcanzar", apostilla.

Gerardo afirma que estará en Badajoz hasta el mes de Septiembre próximo que se producirá el intercambio con el alumno de ésta escuela, Rafael Cerro, que irá a Aguascalientes (México), "donde los tentaderos son diferentes a los de aquí", dice, "porque el toro de aquí es más parado en la arrancada que el de allí, más grande y con menos movilidad".

"No, no encuentro diferencia entre el manejo del capote con la muleta, solo pienso en tomar la alternativa en Sevilla, me hace mucha ilusión, y además con "El Juli", Enrique Ponce o Miguel Ángel Perera, y si pudiera con los tres a la vez, y de testigo prefiero a Sebastián Castella. Mi meta está conseguirla en un año o dos a más tardar", asegura. Mientras tanto, vive muy despacio, "cuando regrese a México, recordaré día y noche todo lo bueno vivido en España durante éste tiempo, que es mucho, demasiado para recordarlo todo a la vez, lo haré como a mi me gusta torear...,despacio...reteniendo todo su sabor".

 

 

Fernando Torres Masedo

 

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